Si estás comparando Microsoft 365 vs Google Workspace, la decisión no debería empezar por una lista de aplicaciones. Debería empezar por una pregunta más práctica: cómo trabaja tu equipo cuando nadie le obliga a cambiar de herramienta.
Hay empresas que funcionan mejor con una suite muy integrada con Office, Excel, aplicaciones de escritorio y una gestión más estructurada del trabajo.
Y hay empresas que trabajan mejor desde navegador, con Gmail, documentos compartidos y colaboración rápida.