Los nombres de dominio SEO no tienen una fórmula mágica. Incluir una palabra clave puede ayudar a explicar de qué trata una web, pero no garantiza mejores posiciones en Google.
Para elegir bien hay que mirar más allá de la keyword. Un dominio también debe ser fácil de recordar, sencillo de escribir, creíble y válido para el futuro. Si hoy describe un único servicio, pero mañana impide ampliar el negocio, puede acabar saliendo caro.