Vender productos digitales suena a plan perfecto, ¿no? Creas algo una vez y lo puedes vender muchas veces. Pero luego te pones a buscar información y te cae encima una lluvia de dudas. ¿Qué vendo? ¿Dónde lo vendo? ¿Cómo cobro? ¿Y cómo lo recibe la gente sin que me escriban a las 2 de la mañana porque “no les ha llegado”?
La buena noticia es que no necesitas montar una empresa enorme ni ser un crack de la tecnología. Necesitas tres piezas básicas y un poco de orden. Piensa en esto como montar un pequeño puesto en un mercadillo, pero en internet.